Conocida como “La Pava” por haber tenido 12 hijos.
Parece que los vecinos la admiraban por ser una madre dulce y paciente.
Era habitual verla sentada mientras contaba un cuento con todos sus hijos alrededor atentos como si cada palabra fuera un tesoro.
Ya de mayor tuvo la oportunidad de ver sentados a la mesa en una celebración familiar a todos sus hijos ya casados y para ella fue motivo de gran orgullo hecho que recordaría hasta su muerte.
Varios de sus hijos emigraron a Barcelona: Francisca, Soledad, Josefina y Dolores, una de las gemelas.