Natural de La Palma (Murcia). Minero de profesión.
“Robó” a su mujer Josefina y se casó con ella al nacer su primer hijo, mi bisabuelo José.
Al inicio de su vida marital, la pareja contaba con el dinero que Mariano había podido ahorrar con mucho esfuerzo, después de varios años trabajando como minero en la sierra de Cartagena.
Arrendó una mina de plomo por una concesión del estado y le puso el nombre de La Josefita para honrar a su mujer.
A partir de aquel momento la extracción de plomo de la mina se convirtió en el sueño de El Dorado para Mariano, con la diferencia de que, en lugar de oro, las extracciones del yacimiento se reducían al plomo. Y Mariano se obsesionó buscando una veta de plomo en la mina que nunca apareció.
Mariano, que también participaba en las labores de extracción ayudando al resto de los mineros contratados, solía llegar a casa tosiendo a causa del polvo tóxico que desprendía el plomo.
Mariano y Josefina tuvieron 3 hijos: José, Isidora y Josefina.
A su hijo José le proporcionó la mejor educación que pudo pagarle para que pudiera ocuparse de mayor en los trabajos administrativos y contables de la mina.
Pero la ansiada veta de plomo nunca apareció y le afectó a nivel económico y moral, el mantenimiento de la mina era muy costoso si no podías comercializar con la materia prima. En paralelo hubo una crisis minera después de la primera guerra mundial y la mina terminó por cerrar provocando que Mariano y Josefina fueran a vivir al campo, en Alumbres, para vivir de él y poder mantenerse. Esto provocó la emigración de su hijo José a Barcelona.
En el campo Mariano comercializó pimentón y pudieron vivir sin que les faltara de nada varios años hasta que durante el franquismo y con motivo de la construcción de un campo de aviación les expropiaron todas sus tierras.
El 1942 Mariano muere por silicosis, el mal de los mineros.